A todo lo anterior se une un hecho diferencial claro. En 1995, frente al PSOE omnipotente de entonces surgían 2 alternativas políticas claramente diferentes y con expectativas reales de "tocar poder" y variar la situación política, social y económica de España. O al menos así lo creíamos.
Por una parte el PP de Aznar, que ya había derrotado al PSOE en las elecciones europeas, y era un claro contrincante. Por otra, la IU de Anguita, que había conseguido también buenos resultados en las europeas, y se convertía en un contrincante serio por la izquierda. Eran ambos líderes nuevos, con experiencia pero alejados de los centros de poder, y con unos partidos renovados frente a un PSOE en decadencia y una situación política insostenible.
Eran alternativas al desencanto que había producido el PSOE, tanto para quienes lo veían desde una óptica conservadora, como para quienes lo hacía desde una visión alternativa. Y lo cierto es que así fue.
El PP en 1995 consiguió el mayor apoyo electoral hasta esa fecha de un partido conservador, y desplazó al PSOE de los ayuntamientos de muchas grandes ciudades (en bastantes el PSOE no ha vuelto a gobernar desde entonces) y de algunas CC.AA. (caso de la Comunidad Valenciana). IU obtuvo los mejores resultados electorales que haya tenido nunca, y aunque no consiguió tocar el cielo como lo hizo el PP, lo cierto es que su participación fue decisiva en la generación de gobiernos, sobretodo a nivel local.
Las consecuencias de lo anterior fueron evidentes los años siguientes: El PP ganó en las elecciones generales de 1996 y arrasó en 2000, mientras que IU fue vista, merced a los pactos locales con el PSOE al que tanto criticaba, como el criado de éste, al que siempre se le trata mal salvo cuando se le necesita, pero siempre a las órdenes de su amo. A partir de entonces, IU fue a menos, lastrada además por las riñas internas, las desafecciones personales y la huida hacia el PSOE de muchos de sus dirigentes, prestos a una poltrona (Rosa Aguilar es un caso, pero no será el último). El PP tuvo una ejecutoria típica y clásica como corresponde a un partido conservador, que satisfizo a las personas de ésta ideología, pero cuya etapa de gobierno también produjo una mejoría de la situación social y económica en España (ésto no se lo discute ni el PSOE).
Se podrá opinar que precisamente "de aquellos polvos estos lodos", pero el PSOE ha tenido 7 años para desfacer lo que no le gustase de aquella política económica, y en la práctica no sólo la continuó, sino que la acentuó. Y así nos va.
El problema surge a nivel político cuando, a diferencia de 1995, millones de personas no vemos alternativa al PSOE. Es verdad que otros muchos millones no comparten ni la protesta ni las propuestas de los indignados, porque ellas sí ven una alternativa al PSOE, el PP. Es lícito por su parte, pero no la comparto en absoluto, y yo soy uno más de los que creo que tienen más en común PPSOE que de diferentes.
El problema, insisto, es que hay millones de personas que no vemos la alternativa. Es posible que en 1995 muchas personas la vieran en IU (entonces 2,5 millones de votos). En 2011 la opción de IU no es creíble ni deseable para la mayoría. Ha demostrado demasiadas veces que sabe decepcionar tanto o más que PPSOE.
Y ante la falta de alternativas políticas, económicas, sociales, culturales e incluso ecológicas, estalla la rabia y la protesta del 15M, aunque ésta se venía larvando desde mucho tiempo atrás.
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