En 1995 había una situación similar a la actual, con 4 millones de parados (un 25% de la población activa) y una corrupción en la clase política titular día sí y día también en la prensa. Pero en esa época, ni la crisis económica fue tan prolongada (comenzó en 1992, por tanto duró el mismo tiempo que ya dura la actual) ni tan intensa (las personas que quedabamos en desempleo eramos mayoritariamente jóvenes que residíamos en la casa paterna, casi siempre pagada, y mujeres cuya pareja disponía de ingresos estables y suficientes para la familia). Y normalmente no se nos despedía, simplemente no se renovaba el contrato.
Ahora las cosas han cambiado significativamente. Han sido cientos de miles las personas que han quedado en paro y eran el principal sustento familiar, llevaban trabajando de forma estable mucho tiempo y no había más colchón económico que lo que se percibía de indemnización por despido y los 2 años de prestación de desempleo. Mientras aún durasen, bien, pero a muchas personas ya se les acabó hace más de 1 año.
A ello se une el que, no solamente menguan los ingresos, sino que aumentan los gastos. Millones de familias habían creído que los años de vacas gordas no acabarían, y se empeñaron, por placer o por necesidad, en gastos imposibles de asumir cuando llegaran las vacas flacas. Y las vacas flacas llegaron en 2008, y con ellas, se redescubrieron las condiciones abusivas de las hipotecas.
Y no solamente se está ante la pérdida del trabajo, también de la casa. Y con ambas cosas, en muchos casos, de la familia, ante los problemas domésticos que debe afrontar una familia ante tales dificultades.
Esto sí que empieza a explicar de forma convincente el surgimiento del movimiento del 15M, de la protesta de millones de personas indignadas en España. Pero yo creo que ésto no lo explica todo.
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